La solución es fácil, cierro registros y ya está. Pero pagan justos por pecadores.
No puede ser que no haya una solución intermedia. ¿Porqué no hacer más difícil el registro, o los primeros comentarios?
Que el registro no sea automático, que quede "en revisión" y se active manualmente, con un pequeño aviso del motivo y advertencia de posibilidad de demoras. Luego, los primeros 10 comentarios, igual, que queden pendientes de aprobación.
Y si aún así no da resultado, tendrá que ser presencial, en cada país habrá una oficina y el usuario deberá presentarse personalmente, responder un estricto cuestionario, aprobar un examen psico-técnico y firmar un contrato por triplicado. Los contratos luego serían enviados al Vaticano para ser labrados por el Santo Padre.